
Por: Cristian Reyes
Honduras enfrenta uno de los mayores desafíos en materia de abastecimiento de agua potable en la capital. Debido a la prolongada sequía provocada por el fenómeno de El Niño, la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) y la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS) han declarado emergencia hídrica.
Según reportes de los embalses, la UMAPS informó que la represa Los Laureles cuenta con un 34.31 % de capacidad, mientras que la represa La Concepción registra un 42.76 %. Estos datos encienden las alarmas, ya que ambas represas se encuentran en estado crítico al estar por debajo del 50 % de almacenamiento, lo que representa un alto riesgo hídrico.
Principal causa del deficiente almacenamiento
“La falta de construcción de obras está afectando. Guacerique estaba proyectada desde 1950 y nunca se construyó ni se va a construir; Los Laureles dejó de funcionar en 1980; la represa del Río del Hombre no se está construyendo; y las represas San José y Jiniguare son proyectos planteados desde 1990. La falta de construcción y puesta en funcionamiento de estas obras afecta el servicio”, manifestó el hidrólogo Max Ayala.
Asimismo, señaló: “Ahora hay más personas necesitando agua. La capacidad de abastecimiento no ha crecido al mismo ritmo que la población de Tegucigalpa; ese es el principal problema que tenemos”.
Según Ayala, la emergencia hídrica fue declarada de manera un tanto anticipada, ya que todavía es necesario observar el comportamiento climático durante junio, considerado el primer mes lluvioso de la temporada en la zona.
Lluvias
En ese sentido, se esperan precipitaciones en los próximos días debido al ingreso de una onda tropical. Sin embargo, para que los embalses logren recuperarse, necesitan captar un promedio de siete millones de metros cúbicos de agua. De no alcanzarse esa recuperación, habría que esperar las lluvias de septiembre y octubre para evaluar un posible aumento en los niveles de almacenamiento. De lo contrario, la represa Los Laureles podría presentar mayores niveles de contaminación, lo que requeriría procesos de tratamiento más complejos.
Como parte de las soluciones al problema, se estima que Tegucigalpa pierde entre el 40 % y el 50 % del agua que sale de las represas debido a fugas, tuberías dañadas y fallas en válvulas, una situación que debe resolverse a corto y mediano plazo. Asimismo, es necesario buscar nuevas fuentes de abastecimiento y concluir proyectos como la represa San José, que, aunque no representa una solución definitiva, contribuiría a mejorar el suministro.
Además, especialistas consideran que la mejor alternativa a largo plazo es enfocar esfuerzos en la construcción de la represa del Río del Hombre, la cual tendría la capacidad de captar aproximadamente 120 millones de metros cúbicos de agua. A corto plazo, también se plantea optimizar el uso del recurso hídrico y aprovechar fuentes subterráneas para abastecer sectores específicos de la capital.
En ese contexto, la emergencia hídrica refleja la urgente necesidad de invertir en infraestructura, modernizar el sistema de distribución y desarrollar proyectos sostenibles que garanticen el acceso al agua potable para los capitalinos.
Mientras los niveles de las represas continúan disminuyendo, las autoridades y la población enfrentan el desafío de administrar responsablemente el recurso hídrico para evitar una crisis aún mayor en los próximos meses.



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