Gestión hídrica en riesgo: especialista de la UNAH advierte que sin la participación de todos los sectores, el modelo actual está condenado al fracaso

 Cintillo PU NOTAS91

Periodista: Clarissa Donaire

La disponibilidad y gestión del agua continúan siendo uno de los principales desafíos para Tegucigalpa, en un contexto marcado por el crecimiento urbano, la variabilidad climática y la presión sobre las fuentes de abastecimiento.

Frente a esta realidad, Tania Peña, coordinadora del Centro Experimental y de Innovación del Recurso Hídrico (CEIRH), del Instituto Hondureño de Ciencias de la Tierra  (Ihcit),  adscrito a la Facultad de Ciencias; enfatizó en que la gestión del agua no puede ser decidida únicamente por el gobierno, la academia o los especialistas, sino que requiere la participación de todos los sectores de la sociedad, porque el agua lo conecta todo y, por ende, todos tienen derecho y responsabilidad de decidir sobre ella.

Uno de los puntos más alarmantes que señala la investigadora es que el principal riesgo que enfrenta Honduras en materia hídrica no son las sequías o las inundaciones, sino los conflictos por el vital líquido.

Peña advirtió que ya se han registrado casos en el país donde ha sido necesario militarizar zonas para resolver disputas entre dos comunidades por el acceso al recurso, lo que evidencia la gravedad de las tensiones sociales en torno al agua. “En teoría, la solución radica en las reservas hídricas con las que se cuenta, pero la falta de planificación y de acuerdos territoriales profundiza la vulnerabilidad”, expresó.

Especialistas del CEIRH han contabilizado más de 1,500 pozos en el municipio del Distrito Central; la mayoría están en manos del sector privado, aunque la Ley General del Agua establece que el agua es propiedad del Estado, la infraestructura es privada, lo que genera un vacío normativo y de control.

La directora Peña Paz sostuvo que, si se conociera con precisión la ubicación de estos pozos y manantiales, se podría contar con un plan B para situaciones de emergencia y, además, se podría regular su uso de manera efectiva.

Pese a los desafíos, la investigadora destaca avances significativos en materia de investigación, señalando que Honduras incursiona cada vez más en el conocimiento de las aguas subterráneas: “Actualmente se sabe más sobre el almacenamiento de estas reservas y sobre su calidad natural, lo que representa una oportunidad para fundamentar decisiones políticas y técnicas”, agregó la especialista.

Por su parte, en el marco del espacio "Diálogos por el Futuro", Astrid Mejía, líder del equipo de Naturaleza, Clima y Energía del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), complementó este diagnóstico señalando que los principales retos de gobernanza del agua frente al cambio climático incluyen la articulación de actores, el conocimiento de las necesidades de recarga hídrica a nivel de ecosistemas y la identificación de los lugares donde deben realizarse las inversiones.

La experta del PNUD subrayó la importancia de consultar con los territorios para conocer sus necesidades reales, así como la urgencia de generar alianzas y compromisos territoriales que permitan a todos los sectores trabajar en pro de la conservación del agua.

Finalmente, Mejía insistió en la necesidad de mejorar la calidad del agua mediante el control de los agentes de contaminación, un aspecto que no puede postergarse si se aspira a garantizar la seguridad hídrica a largo plazo.