FICCUA 2026: El arte se negó a despedirse con una última ovación en el Edificio 1847
Fotos: Elin Rodríguez

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Por: Elin Josué Rodríguez 

El Edificio 1847 de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) fue el testigo silencioso de una despedida marcada por la música, la danza y la identidad centroamericana. En el último día del Festival Interuniversitario Centroamericano de la Cultura y el Arte (FICCUA 2026), el escenario volvió a llenarse de color para cerrar una semana en la que el arte convirtió a la universidad en punto de encuentro de la región.

La jornada comenzó con la presentación de la agrupación Proyección Folklórica de la Universidad Nacional de Ciencias Forestales (Unacifor), que llevó al escenario la historia del Duende, personaje de la tradición oral hondureña que, según la leyenda, se enamora de las jóvenes que encuentra solas mientras lavan en los ríos de las comunidades rurales. La puesta en escena trasladó al público al imaginario popular del país y abrió una mañana cargada de simbolismo.

La representación de la UNAH llegó de la mano del grupo de danza folklórica de UNAH Campus El Paraíso, que rindió homenaje a la música popular centroamericana con un repertorio que incluyó Caramba, de Costa Rica, y Son tus perfúmenes mujer, de Nicaragua, país que no participó en esta edición del festival. La agrupación evocó el espíritu integrador de la antigua Federación Centroamericana al ondear las banderas de las naciones hermanas, mientras los bailarines paraiseños, orgullosos de la tierra del café, el tabaco, el maíz y el aguardiente, reafirmaban el compromiso de la universidad con la preservación del patrimonio cultural.

La presencia de UNAH Campus El Paraíso no terminó con la danza. El ensamble musical Artis Efecction Beat, integrado por doce artistas, cinco de ellos vocalistas, hizo su debut en el FICCUA con un repertorio que recorrió distintas generaciones de la música popular. Las interpretaciones de "Mira a Honduras", del cantautor Polache; "Danlí, ciudad de las colinas"; "Hojas secas", de Los Diablos Negros, y "Oye mi amor", de Maná, despertaron el entusiasmo del público, que acompañó cada canción con aplausos y coros.

La jornada continuó con la participación del grupo de danza folklórica Arte y Ciencia, de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia de la UNAH. Su propuesta artística estuvo dedicada al orgullo nacional y a las raíces hondureñas, con interpretaciones de temas como Mi tierra y otras piezas alusivas a la identidad catracha. La Bandera Nacional acompañó gran parte de la presentación, convirtiéndose en uno de los símbolos más visibles de una actuación que despertó el fervor patriótico entre los asistentes.

El escenario también recibió al grupo folklórico Honduras Kupia, de la Universidad Nacional de Agricultura (UNAG), y a Impulso Polirrítmico, de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM), quienes ofrecieron un recorrido por distintos ritmos tradicionales que mantuvieron al público atento y celebrando cada interpretación en el puente del Edificio 1847.

El cierre del festival estuvo a cargo de la Universidad Nacional de Costa Rica, con la agrupación de proyección folklórica Tono Sepia, que presentó un repertorio representativo de la provincia de Guanacaste. Sus bailes autóctonos pusieron el punto final a una programación que, durante varios días, reunió en la UNAH expresiones culturales de distintos países de Centroamérica.

Con el telón bajado y el escenario en silencio, el Edificio 1847 quedó como testigo de una edición del FICCUA en la que la música y la danza volvieron a demostrar que la cultura sigue siendo uno de los lenguajes más sólidos para fortalecer los lazos entre los pueblos centroamericanos. Aunque las luces se apagaron, el eco de las ovaciones y el intercambio artístico permanecerán como parte de la memoria de un festival que hizo de la UNAH la casa de la integración cultural de la región.