Expansión física de la UNAH requiere visión de país

Cintillo1741

Por: Esdras Diaz Madrid

La expansión física de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) hacia nuevas zonas del país, impulsada tras un decreto No. 04-2026 del Congreso Nacional de Honduras, representa un reto estructural que demanda una visión de país y un compromiso conjunto entre el Gobierno Central, las municipalidades y la academia. En este contexto, la Secretaría Ejecutiva de Administración de Proyectos de Infraestructura (SEAPI) enfrenta importantes desafíos, particularmente en el pilar de infraestructura.

El titular de la SEAPI, René Girón, explicó que, si bien la UNAH ya tiene presencia en la mayoría de las regiones del país, con campus en Copán, Cortés, Atlántida, Comayagua, Choluteca, El Paraíso, Olancho, entre otros, la ampliación hacia nuevas zonas implica retos técnicos, financieros y operativos que deben analizarse con responsabilidad.

Actualmente, desde 2025, la universidad ejecuta alrededor de 747 millones de lempiras en obras de infraestructura mediante contratos de obra pública en distintas regiones. Para este año, los procesos de licitación y los proyectos en evaluación suman aproximadamente 350 millones de lempiras adicionales, lo que representa una necesidad cercana a los mil millones de lempiras para cubrir inversiones ya en marcha y planificadas.

Sin embargo, el desafío no radica únicamente en construir nuevos espacios. Desde la SEAPI se enfatiza que la infraestructura universitaria no se limita a “poner ladrillos”, sino que implica la creación de entornos adecuados que garanticen calidad académica. Esto incluye condiciones eléctricas óptimas, accesibilidad, servicios básicos, estacionamientos, iluminación, cercos perimetrales y adecuaciones topográficas.

Más que cifras 

Girón detalló que una ampliación puede oscilar entre 100 y 200 millones de lempiras, según los parámetros y referencias que maneja la SEAPI. No obstante, en casos que requieran adecuación de terrenos, permisos, urbanización e infraestructura complementaria, la inversión podría incrementarse considerablemente, dependiendo de la zona y de las necesidades específicas de cada centro.

Además, los tiempos de ejecución no son inmediatos. La puesta en funcionamiento de un nuevo centro universitario, incluso con infraestructura básica como aulas y oficinas administrativas, podría requerir al menos 18 meses para su construcción y habilitación.

Planificación previa

La planificación de nuevas sedes no surge exclusivamente a raíz del decreto legislativo. Desde el año anterior, la Rectoría, en coordinación con la SEAPI, ha identificado zonas estratégicas como Tocoa, Siguatepeque y La Entrada, Copán. En estos territorios ya existen avances en planificación y diseño; sin embargo, su ejecución depende de la certificación y el traslado oportuno de los fondos necesarios.

En el caso de Tocoa y Siguatepeque, se estima que se requerirán inversiones considerables para iniciar proyectos específicos. No obstante, desde la SEAPI se advierte que ampliar sin garantizar sostenibilidad financiera y operativa podría resultar irresponsable si no se cuenta con el respaldo real del Gobierno Central y la anuencia de las autoridades locales.

En ese sentido, la expansión universitaria requiere coordinación con las alcaldías para asegurar terrenos adecuados, acceso a servicios básicos y mecanismos que permitan sostener la infraestructura en el tiempo. La universidad no solo necesita espacio físico, sino condiciones integrales que garanticen su operatividad.

Fortalecer y expandir

Desde la SEAPI se plantea que el reto también pasa por fortalecer los centros regionales existentes, mejorando y ampliando la infraestructura actual para garantizar sostenibilidad antes de asumir nuevas expansiones.

Entre los proyectos emblemáticos en proceso destacan el mejoramiento de la necroteca en la Facultad de Ciencias Médicas; la readecuación de espacios para el posgrado de Odontología; reparaciones civiles, eléctricas e hidrosanitarias en edificios del Campus Cortés; la construcción del estacionamiento y la plaza de banderas en el campus de Danlí; así como intervenciones en Comayagua y en la Facultad de Ingeniería de Ciudad Universitaria, incluyendo la rehabilitación del edificio C2 y trabajos en el J1.

Asimismo, se contemplan edificaciones financiadas con fondos externos en distintos campus del país, además del fortalecimiento de la infraestructura eléctrica en varias sedes, un aspecto crítico debido a los problemas de voltaje que enfrentan algunos centros regionales.

La ampliación de la UNAH, enfatizó la SEAPI, debe responder a criterios de pertinencia académica y sostenibilidad, más allá del entusiasmo coyuntural. Se trata de un proceso que exige planificación estratégica, respaldo financiero continuo y una articulación efectiva entre la universidad, el Gobierno Central y los gobiernos locales, para que la infraestructura universitaria contribuya verdaderamente al desarrollo social sostenible del país.