Esterilizar moscas macho y detectar lesiones a tiempo: claves para frenar el gusano barrenador

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Por: Angie Oliva

El control de la mosca que transmite el gusano barrenador y la atención temprana de las heridas son dos medidas fundamentales para contener esta amenaza sanitaria, así lo advierten especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), ante el reporte de 315 casos en humanos, según datos preliminares de la Secretaría de Salud (Sesal) durante 2026.

El gusano barrenador del ganado es provocado por las larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax, capaces de alimentarse de tejido vivo y ocasionar lesiones que pueden agravarse si no reciben tratamiento oportuno. Las condiciones ambientales, incluidas las temperaturas elevadas, pueden favorecer el desarrollo de estos insectos; sin embargo, es necesario considerar otros factores que intervienen en su propagación.

Una de las alternativas para controlar esta plaga es la Técnica del Insecto Estéril (TIE), un método de control biológico que consiste en criar moscas macho, esterilizarlas mediante radiación y liberarlas en el ambiente. Al aparearse con hembras silvestres, se reduce la posibilidad de producir descendencia viable y, con ello, se contribuye a disminuir la población de la plaga.

Karla Cantarero, bióloga y coordinadora del Museo de Entomología de la Facultad de Ciencias, explicó que esta técnica se ha utilizado como estrategia para combatir esta larva. “Uno de los métodos que se utilizó para controlar el gusano barrenador fue, en este caso, la manipulación genética, en la cual se esterilizaban a los machos y después estos se liberaban, se reproducían con la hembra, entonces la hembra lo que ponía era huevos infértiles”, explicó.

Aunque la técnica representa una alternativa para reducir la reproducción de la mosca, su implementación requiere infraestructura para la cría y esterilización de los insectos, además de planificación y seguimiento. Por ello, su viabilidad económica y operativa debe evaluarse de acuerdo con las condiciones de cada país.

Una herida puede convertirse en una puerta de entrada

Mientras el control biológico busca reducir la población de moscas, la prevención y la atención médica oportuna son esenciales para evitar que la infestación avance en las personas.

Joel García, microbiólogo y docente de la Escuela de Microbiología de la UNAH, advirtió que las larvas pueden invadir tejidos vivos y provocar lesiones profundas cuando no se detectan y tratan a tiempo.

“El gusano barrenador causa miasis primaria, eso quiere decir que es capaz de formar lesiones en tejidos vivos, y al formar esas lesiones en tejidos vivos son capaces de llegar hasta tejidos más profundos y ocasionar también un daño incluso a nivel de órganos”, señaló.

La infestación puede comenzar cuando una mosca deposita sus huevos en una herida o lesión expuesta. Tras la eclosión, las larvas se alimentan del tejido vivo, por lo que una lesión aparentemente pequeña no debe ignorarse si presenta signos de infestación.

Ante una herida con larvas, dolor creciente, secreción o deterioro de la lesión, se debe buscar atención médica. La valoración profesional permite confirmar el diagnóstico, retirar las larvas y establecer el tratamiento necesario para evitar complicaciones.

¿Quiénes están más expuestos?

Las personas que trabajan directamente con animales, como ganaderos, veterinarios y trabajadores de fincas pueden tener mayor exposición a la mosca, especialmente en zonas donde se han detectado animales infestados. También requieren especial atención quienes tienen heridas abiertas, particularmente si permanecen en ambientes donde circula el insecto.

La prevención comienza con el cuidado adecuado de las heridas, su limpieza y protección, así como con la búsqueda de atención sanitaria ante cualquier señal sospechosa. En el ámbito pecuario, la vigilancia de los animales y la notificación de posibles infestaciones son medidas importantes para evitar que el problema continúe propagándose.

El desafío, por tanto, no se limita a controlar la presencia de la mosca. También exige reconocer a tiempo las lesiones, atender a las personas afectadas y fortalecer la vigilancia sanitaria en animales y humanos. Cabe destacar que la combinación de estas medidas puede contribuir a reducir las complicaciones y limitar el impacto del gusano barrenador en el país.