El mapa de la competitividad hondureña realizado por el IIES revela profundas diferencias entre regiones
Fotos: Jorge Ramírez/ Dirección de Comunicación estratégica (Dircom).

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Por: Elin Josué Rodríguez 

Durante años, buena parte de la actividad económica de Honduras se ha concentrado en unas pocas zonas del territorio, mientras otras regiones han quedado al margen de las grandes inversiones, de la infraestructura y de las oportunidades; ahora, un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) pone cifras a esas diferencias y plantea una pregunta de fondo, cómo construir políticas públicas que respondan a las particularidades de cada territorio.

A través del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES-UNAH), la Máxima Casa de Estudios presentó las primeras Agendas Regionales de Competitividad Territorial, una investigación construida con la participación de actores públicos, privados y sociales, cuyo propósito es aportar evidencia para orientar las decisiones y contribuir a una planificación del desarrollo que parta de las realidades locales.

El estudio examinó tres regiones, Litoral Atlántico, Valle de Sula y Región Centro, mediante el Índice de Competitividad Regional (ICR), desarrollado por el propio IIES-UNAH, los resultados ubican a la Región Centro con 62.63 puntos sobre 100, seguida muy de cerca por el Valle de Sula, con 62.50, mientras el Litoral Atlántico registró 53.30 puntos.

Más allá de las cifras, el índice busca mostrar qué hay detrás de esas diferencias, para ello analiza cinco variables: Capital humano y social, Institucional, Financiero, Infraestructura y Natural, un enfoque que permite observar la competitividad no únicamente desde la capacidad de producir o atraer inversiones, sino también desde las condiciones que sostienen el desarrollo de las comunidades.

Datos para la planificación

En este contexto, el director del IIES, máster Sergio Zepeda, explicó que los resultados representan una herramienta para orientar la política pública, particularmente en un momento en que el país necesita fortalecer su planificación, pues cada territorio posee potencialidades, debilidades y oportunidades diferentes, por lo que las decisiones nacionales, según planteó, deben considerar esas particularidades para impulsar el desarrollo humano.

Asimismo, Zepeda subrayó que la transformación de esas condiciones requiere coordinación entre distintos sectores, de manera que Gobierno, academia, empresa privada, cooperación internacional y sociedad civil puedan construir alianzas y actuar a partir de información que permita identificar las necesidades de cada región; en esa lógica, los resultados presentados por el IIES buscan convertirse en un punto de partida para nuevas propuestas de planificación y políticas públicas.

Sin embargo, el diagnóstico también expone una de las dificultades que enfrenta el país, mientras la inversión y las condiciones para el desarrollo se han concentrado históricamente en determinadas zonas, existen otros territorios con potencial económico y social que todavía no reciben la misma atención, por ello, el IIES continúa ampliando el estudio y trabaja en otras tres regiones con el objetivo de construir un panorama más completo de la competitividad hondureña.

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Sergio Zepeda, director del IIES.

Brechas

Entre las principales brechas identificadas aparecen el acceso al financiamiento y el uso sostenible de los recursos naturales, dos factores que muestran que las diferencias regionales no pueden explicarse únicamente por la infraestructura o la presencia de empresas, sino también por las posibilidades que tienen las personas y los sectores productivos para acceder a recursos, aprovechar sus capacidades y preservar las condiciones naturales de sus territorios.

Por su parte, el director del Campus UNAH Comayagua, máster Milton Moisés Reyes, destacó la articulación entre el Departamento de Ciencias Económicas de ese campus y el IIES, una relación que, según explicó, permite profundizar en el conocimiento de la realidad económica y social de la zona central, donde el estudio identificó un importante potencial y la puntuación más alta entre las regiones analizadas.

Para la academia, ese resultado también plantea nuevos desafíos, entre ellos fortalecer la vinculación universidad-sociedad, ampliar la investigación científica y revisar cómo la oferta académica puede responder a las transformaciones económicas y sociales de los territorios, de modo que la formación universitaria acompañe las necesidades que surgirán en los próximos años.

A la vez, la mirada del Campus Comayagua se extiende hacia departamentos como Intibucá y La Paz, territorios vinculados al corredor seco y afectados por condiciones de vulnerabilidad ambiental, ante este escenario, Reyes señaló que la UNAH trabaja en una iniciativa que busca articular facultades, centros regionales y vicerrectorías para responder desde la academia a los desafíos derivados del cambio climático.

En el ámbito empresarial, el gerente de Política Económica del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), Santiago Herrera, planteó que los diagnósticos de competitividad deben servir como punto de partida para retomar iniciativas de desarrollo territorial y alinear las políticas públicas con las características de cada región, porque, según explicó, no todos los territorios tienen las mismas necesidades ni las mismas potencialidades.

De igual manera, Herrera señaló que atraer inversión hacia las regiones que hoy presentan mayores rezagos requiere crear condiciones habilitantes, como infraestructura, conectividad, servicios y capacidades productivas, elementos que han favorecido históricamente al valle de Sula y que, desde su perspectiva, deberían desarrollarse también en otros territorios para generar oportunidades de inversión.

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El papel de la UNAH desde la perspectiva del sector empresarial

El representante empresarial también destacó el papel de la UNAH no solo en la generación de datos, sino en la construcción de propuestas, al considerar que el país necesita una mayor coordinación entre Gobierno, empresa privada, academia y sociedad civil, una articulación que permita convertir la evidencia en decisiones y las decisiones en acciones concretas.

Finalmente, las agendas presentadas por el IIES-UNAH dejan sobre la mesa una conclusión que trasciende los números, la competitividad de Honduras no puede medirse únicamente desde sus zonas de mayor actividad económica, sino desde la capacidad de cada territorio para desarrollar sus propias fortalezas, superar sus brechas y participar en un proyecto nacional de desarrollo.

Las recomendaciones ya plantean rutas específicas, desde fortalecer la oferta crediticia y diversificar el financiamiento productivo en el Litoral Atlántico, hasta promover alianzas público-privadas para infraestructura y descentralizar trámites en el Valle de Sula, mientras que para la Región Centro se propone reforzar el manejo y conservación de los recursos naturales.

El mapa todavía está incompleto, el informe correspondiente a la región sur continúa en elaboración y será incorporado posteriormente al panorama nacional, mientras el IIES prepara nuevos diálogos con actores de distintas ciudades del país, con la intención de ampliar la discusión y seguir construyendo una fotografía más precisa de las oportunidades y desafíos que enfrenta cada región de Honduras.