
Por: Kelssin Vásquez
“Vamos hacia una nueva innovación, que son las microcredenciales como un ecosistema de formación de competencias”, una hoja de ruta o perspectiva que apunta hacia los próximos cincuenta años, reveló el titular de la Dirección de Formación Técnica (DAFT), doctor Raúl López.
El académico participó en el espacio Café Presencia, de Presencia Universitaria, en donde expuso un análisis prospectivo con base a elementos históricos, porque hace cincuenta años atrás no existían posgrados en Honduras; la UNAH los crea en el área de ciencias de la salud. Luego, veinticinco o treinta años después, en los años noventa, nacen los técnicos universitarios, porque esa era la innovación tras el modelo neoliberal y la apertura comercial. “Hoy, treinta años después de los noventa, vamos hacia esa nueva innovación, que son las microcredenciales como un ecosistema de formación de competencias”, reiteró.
En este sentido, el funcionario expuso que la UNAH dejará atrás una serie de limitaciones relacionadas a infraestructura, desarrollo de software, de hardware y equipamiento, en todos los campos del conocimiento y se ingresará a nuevas áreas que en este momento no se imparten y que están manejadas por lo empírico. Para el caso, están las certificaciones ISO, las certificaciones de competencias laborales, las certificaciones de productos, los estándares de seguridad alimentaria, los procesos de salud: todo está normado, pero hemos dejado en lo empírico muchas de esas áreas.
“La universidad, dentro de unos 50 años, dejará de -impartir- carreras y nos estamos volviendo hacia el tema de bancos de competencias. Cuando el Padre Trino fundó la universidad no daba titulaciones; lo que constaba era que alguien cursó dos años de universidad en filosofía, y esa era la acreditación: es alguien que leyó, que tiene dialéctica, que tiene liderazgo para ser jefe o líder político. Esos eran los estudios en competencias hace 150 y tantos años. Pero por el movimiento de la inteligencia artificial y por cómo nos estamos comportando como sociedad, cada vez van a ser menos importantes las titulaciones y más importante la certificación de competencias”, expresó López.
Las microcredenciales en la universidad, según la propuesta que impulsan las autoridades académicas, se derivan, principalmente, de dos vías: a nivel no formal, de la sumatoria de procesos de educación como simposios, talleres, seminarios y cursos, que llegan a la acumulación de una competencia más robusta. Y a nivel formal, de la extracción de módulos de maestría, cursos, seminarios y asignaturas de los planes de estudio ya aprobados por el Consejo Universitario, que por sí mismos desarrollan una competencia. Entonces tenemos dos grupos curricularmente diferentes, pero que buscan un objetivo común: formar una competencia. La microcredencial se da en menos tiempo y en condiciones más flexibles que una titulación universitaria.
No descartamos lo legal -para eso hay otras unidades que lo promueven desde la legalidad académica y lo que dicen nuestras normas-, sin embargo, el mundo se está moviendo hacia esto: hacia generar espacios donde se brinden y faciliten competencias y las personas puedan acceder fácilmente a ellas. “El rector Odir Fernández habla de abrir las puertas de la Universidad. Entonces, la microcredencial es abrir la puerta del aula y dejar que las personas, no estudiantes universitarios, sino participantes, vengan a nuestra Universidad, tomen un curso de una competencia específica y la utilicen en su vida”, expresó el doctor López.



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