
Por: Esdras Díaz Madrid
La noche del domingo 5 de abril, la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) declaró alerta roja tras un accidente en la carretera CA-4, a la altura de La Ceibita, en Quimistán, Santa Bárbara. El incidente involucró una rastra que transportaba aproximadamente 20 toneladas de cianuro granulado, cuyo derrame obligó a establecer un perímetro de seguridad de 800 metros, cerrar el paso vehicular y peatonal y habilitar rutas alternas en una de las zonas con mayor actividad económica del país.
El accidente, que también involucró un autobús, dejó ocho personas fallecidas. En la zona trabajan equipos del Cuerpo de Bomberos, personal técnico especializado, la Empresa Nacional Portuaria (ENP) y representantes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), quienes ejecutan labores de contención, limpieza y evaluación del riesgo.
A partir de este hecho poco común en el país, especialistas en ciencias ambientales, toxicología e ingeniería química han ofrecido distintas perspectivas sobre los posibles impactos y el manejo de la emergencia.
Altamente tóxico
Para Yelena Montes, catedrática e investigadora de la UNAH, quien tiene un doctorado en Ciencias Ambientales con mención en Sistemas Acuáticos Continentales, el accidente es peligroso, pero manejable; en ese sentido, dijo que el cianuro es un compuesto inorgánico de alta toxicidad, aunque con una característica clave, tiene la capacidad de degradarse en el ambiente. Sin embargo, en condiciones normales y sin exposición directa, no necesariamente provoca efectos letales inmediatos en la fauna o en las personas.
“Este tipo de accidentes que son inusuales no necesariamente van a tener una implicancia de muerte directa, a no ser que haya sido ingerido directamente o inhalado”, dijo Montes.
Aunque una de las preocupaciones que las autoridades han expresado en las últimas horas es que en algún momento las condiciones climatológicas cambien y se presenten lluvias.
En ese caso, dijo que la escorrentía podría arrastrar el contaminante hacia cuerpos de agua, como el río Chamelecón, donde el cianuro podría afectar directamente la respiración celular de los organismos acuáticos, provocando hipoxia.
Esto podría traducirse en comportamientos erráticos en peces, afectación de algas y posibles impactos en comunidades que dependen de estos recursos.
Riesgos para la salud
Desde el enfoque toxicológico, Wendy Cruz, coordinadora del Centro de Información Toxicológico de la UNAH (Centox), señaló que entre los síntomas más comunes que se pueden presentar en humanos es la irritación respiratoria, tos, jadeo, dolor de cabeza, mareos, náuseas, ardor ocular y, en casos severos, pérdida de conciencia, convulsiones o incluso la muerte. También señaló que el contacto dérmico puede provocar quemaduras químicas.
Indicó que hasta el momento no hay reportes desde los centros de atención, pero aconsejó a la población estar alerta sobre posibles síntomas. “No hemos visto tampoco cuántas personas llevaron a los hospitalarios que puedan estar intoxicados todavía. Falta tener esos datos porque son estos entes gubernamentales los encargados de toda la logística que pueda llevarse a cabo”, agregó
En esa misma línea, en cuanto a efectos a largo plazo, tanto Cruz como Montes coincidieron en que estos dependen del nivel de exposición, estos podrían incluir alteraciones en el sistema nervioso, problemas en la tiroides y pérdida de peso, entre otras.
Ambas expertas subrayaron la importancia de que las personas potencialmente expuestas acudan a evaluación médica y estén atentas a cualquier síntoma.
Uso industrial y causas del accidente
Por otro lado, el ingeniero químico y profesor de la Facultad de Ingeniería de la UNAH, Javier Madrid, dijo que la principal aplicación de esta sustancia en el país es la minería, específicamente en la extracción de oro y plata mediante procesos que permiten recuperar más del 95 % del oro presente en el material.
Dijo que el accidente pudo darse debido a la topografía de la carretera donde existen curvas pronunciadas y pendientes que pudieron haber influido en el vuelco del vehículo que, según información preliminar pertenece a una empresa dedicada a la extracción de oro y cobre en Honduras.
Asimismo, explicó que el cianuro de sodio, en su forma sólida, es relativamente estable durante el transporte, pero al entrar en contacto con humedad o sustancias ácidas, puede generar ácido cianhídrico, un gas extremadamente tóxico. De hecho, señaló que concentraciones de 300 miligramos por metro cúbico en el aire pueden ser letales en pocos minutos.
Protocolo
En cuanto al manejo de la emergencia, destacó que Honduras cuenta con protocolos generales para el transporte y manejo de sustancias químicas, en ese sentido puntualizó que, aunque existen normativas para el uso del cianuro en la industria minera, no hay un reglamento específico para accidentes de transporte como este, pues cada accidente puede variar en cuanto a sus características. Sin embargo, aseguró que se están aplicando protocolos internacionales estándar.
Entre las medidas implementadas, destacó el uso de cal para cubrir el material derramado, lo que ayuda a evitar reacciones con la humedad y la liberación de gases tóxicos. Posteriormente, el material deberá ser recolectado y dispuesto de forma segura.
Por otro lado, los expertos señalaron que, para reabrir esta importante ruta que conecta el occidente y al norte del país, dependerá de múltiples factores: la cantidad exacta de sustancia derramada, las condiciones del terreno, el clima y la eficacia de las labores de limpieza.
Para Madrid, el accidente está siendo manejado de manera adecuada y que, por ahora, no hay indicios de un impacto mayor; el monitoreo constante y la prevención siguen siendo clave para evitar consecuencias más graves.
“Estoy seguro que los Bomberos y el personal de Copeco, con el apoyo de la Portuaria y de la OPS, lo están manejando adecuadamente”, continuó diciendo.
La evolución de las condiciones climáticas y el avance de las labores de descontaminación serán determinantes en los próximos días, agregó finalmente.



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