
Por: Helen López
Desde las primeras horas del día, cuando la mayoría apenas comienza a despertar, William Ochoa ya ha iniciado una rutina marcada por el esfuerzo, el trabajo y una firme convicción de superación. Su jornada comienza en el área de fontanería de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), donde, entre herramientas, tuberías y exigencias diarias, cumple con responsabilidad sus labores.
Al finalizar su turno, lejos de concluir el día, se dirige a las aulas universitarias, donde continúa su formación académica hasta la noche. Así, entre el trabajo y el estudio, ha construido no solo una trayectoria laboral dentro de la institución, sino también un camino académico que hoy lo acerca a convertirse en Técnico Universitario en Desarrollo Local, demostrando que la constancia puede transformar la rutina en una historia de éxito.
Reto e inspiración
La historia de William dentro de la UNAH comenzó en 2012, cuando presentó su currículum y obtuvo la oportunidad de integrarse laboralmente a la institución. Lo que inició como una oportunidad de empleo se convirtió, con el tiempo, en una puerta hacia su crecimiento personal y profesional. Con disciplina y determinación, asumió el reto de combinar sus responsabilidades laborales con su formación académica, enfrentando jornadas extensas y demandantes.
El camino no ha sido fácil. Asumir responsabilidades familiares mientras se trabaja y estudia ha representado uno de los mayores desafíos en su vida. Sin embargo, William tiene claro que cada sacrificio ha valido la pena. “Combinar el trabajo y la educación es difícil, más cuando se tiene una familia, pero todo requiere sacrificio”, expresa. Su mayor motivación ha sido su hijo, a quien busca inspirar con su ejemplo, demostrando que no existen límites cuando hay determinación.
En este proceso, el apoyo de su familia, amigos, compañeros de trabajo y de su comunidad de fe ha sido fundamental para mantenerse firme, incluso en los momentos de mayor cansancio. Ese acompañamiento ha sido clave para no rendirse y continuar avanzando hacia su meta.

Hoy, William está próximo a culminar el Técnico Universitario en Desarrollo Local, adscrito a la Facultad de Ciencias Sociales, pero su camino no se detiene ahí. Su siguiente objetivo es continuar con la licenciatura, reafirmando su compromiso con la formación continua y el crecimiento profesional.
Su visión va más allá del logro personal. Entre sus metas a futuro destaca la creación de una organización no gubernamental orientada al desarrollo de las comunidades, donde pueda aplicar los conocimientos adquiridos y contribuir a mejorar la calidad de vida de otros.
Para William, la edad no es una barrera, sino una oportunidad. “Los límites están en la mente. Las oportunidades llegan y hay que aprovecharlas”, afirma con convicción. Su mensaje para otros empleados universitarios y para todas las personas que desean superarse es claro: involucrarse, no conformarse y aprovechar cada oportunidad que brinda la universidad.
La historia de William Ochoa refleja el impacto transformador de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, una institución que promueve la educación inclusiva y el desarrollo integral, demostrando que, cuando existen oportunidades, acompañamiento y voluntad, los sueños pueden convertirse en realidad.







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