Cristhian Mendoza Pérez no llegará a su graduación, pero sus padres recibirán el título que tanto soñó

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Por: Marian Saraí Amador

El 19 de septiembre estaba marcado en el calendario de Cristhian Isaías Mendoza Pérez como uno de los días más importantes de su vida. Después tras años de esfuerzo, desvelos, trabajos y exámenes, vestiría por fin la toga y el birrete para recibir su título de licenciado en Periodismo en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

Había contado los días con entusiasmo y repetía a sus compañeros que todos debían estar presentes para celebrar juntos, pues finalmente sería periodista.

Pero Cristhian no estará físicamente en esa ceremonia. Este sábado, su nombre será anunciado en el Palacio Universitario de los Deportes, en Ciudad Universitaria, y la UNAH, a través del rector Odir Fernández, hará entrega de su título post mortem a sus padres, como reconocimiento a una meta que alcanzó con esfuerzo, aunque la vida no le permitió recibirlo con sus propias manos.

Cristhian, de 24 años, falleció el 30 de agosto de 2026 en un accidente de motocicleta cuando se dirigía hacia la comunidad de El Común, Alubarén, Francisco Morazán, donde acostumbraba visitar a sus padres los fines de semana. Faltaban apenas 20 días para la graduación que tanto esperaba.

Originario de esa comunidad, Cristhian comenzó desde niño a construir una vida alrededor de sus aspiraciones. Quienes lo conocieron lo recuerdan como un joven alegre, servicial, humilde, honrado, trabajador y dedicado a sus estudios.

Su pasión por el fútbol ocupaba un lugar especial. Era seguidor del Real Madrid desde pequeño y, en su comunidad, llevó esa afición más allá de las gradas: se convirtió en director técnico del Club Deportivo Halcón. Bajo su dirección, el equipo se coronó campeón del torneo local el pasado 3 de mayo de 2026.

Para Cristhian, el deporte también representaba una oportunidad para que otros jóvenes encontraran un espacio de recreación y mantuvieran su atención puesta en actividades deportivas.

Una vocación que tomó forma

Con el respaldo de sus padres, Cristhian se trasladó a Tegucigalpa para estudiar Periodismo en la UNAH. En las aulas no solo encontró la formación para ejercer la profesión que había elegido; también construyó amistades y dejó recuerdos entre sus compañeros y docentes.

Era de esos estudiantes que compartían lo que tenían. En ocasiones, llegaba a clases con rosquillas, tostacas y café para ofrecer a sus compañeros. También era reconocido por su disposición para ayudar a quien lo necesitara.

“Siempre lo recordaré como un gran amigo, compañero y colega. Gracias por cada momento y experiencia vivida, por ayudarme y orientarme en cada momento y por escucharme cuando más lo necesité. Lo quería mucho, era mi mejor amigo”, dijo, con un nudo en la garganta, Isis Salgado, amiga y compañera de la Carrera de Periodismo.

Cristhian realizó su práctica profesional de Periodismo en la Policía Nacional de Honduras y, posteriormente, comenzó a trabajar en la institución en labores periodísticas. Allí daba sus primeros pasos en el ejercicio de la profesión que había elegido y que soñaba desarrollar, especialmente, en el ámbito deportivo.

Su vínculo con la Policía también tenía un significado familiar. Su padre, José Isaías Mendoza Hernández, es miembro de la Policía Nacional de Honduras y durante 24 años ha formado parte de la Policía de Tránsito. Cristhian quería seguir ese camino y mantener vivo el legado de su padre, mientras construía su propia trayectoria como periodista.

Una graduación diferente

Ya no será él quien suba a recibir el título por el que trabajó durante años. Serán sus padres, José Isaías Mendoza Hernández y María Isabel Pérez, quienes lo recibirán en su nombre, mientras familiares, amigos, docentes, compañeros y miembros de la comunidad universitaria recuerdan al joven que estaba a punto de convertirse oficialmente en periodista.

Sus hermanos, Glenda Gissel, Yuri José y Jessica Nisnoska, además de su tía Hermelinda Mendoza, acompañarán a sus padres en este momento marcado por el dolor de su partida y, al mismo tiempo, por el orgullo de verlo alcanzar una meta por la que trabajó durante años.

Quizás nunca sabremos qué historias habría contado Cristhian como periodista, qué caminos habría recorrido en el periodismo deportivo o hasta dónde lo habrían llevado sus proyectos. Lo que sí permanece es la historia que construyó durante sus 24 años de vida.

Cuando su nombre sea pronunciado en la ceremonia de graduación, Cristhian Isaías Mendoza Pérez estará ausente físicamente, pero su título llegará a las manos de sus padres.

Será el cierre de una etapa que Cristhian imaginó vivir en primera persona y que ahora su familia recibirá en su nombre.

Aquel joven que creció en la aldea El Común, Alubarén, que amaba el fútbol y que aspiraba a ser periodista, ayudar a sus padres, producir café y abrir oportunidades para su comunidad, también dejó una huella en la universidad que lo formó.

Su graduación tendrá un significado distinto, pero su nombre quedará inscrito entre los nuevos profesionales que este 19 de septiembre recibirán su título de la UNAH.