Conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel amenaza con encarecer la vida en Honduras

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Periodista: Elin Josué Rodríguez

La distancia entre Honduras e Irán supera los 12,000 kilómetros. Siglos atrás, lo que ocurría en Oriente Medio no tenía repercusiones en Centroamérica; hoy, en un mundo interconectado y dependiente de los mercados globales, cualquier conflicto a miles de kilómetros genera efectos casi inmediatos. Tal es el caso de la guerra entre Estados Unidos, Israel y el país persa, cuyas consecuencias podrían impactar la economía hondureña, advierten economistas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

Esta escalada del conflicto en Medio Oriente debería generar preocupación en Honduras, una economía altamente dependiente de las importaciones y que adquiere en el mercado internacional el 100 % de los combustibles que utiliza. Por ello, Henry Rodríguez, profesor de Economía y asesor de Rectoría en temas económicos, y Juan Umanzor, coordinador del Observatorio Económico de la UNAH, advierten que cualquier incremento sostenido en el precio del petróleo podría traducirse en alzas inmediatas en los costos de transporte, producción y alimentos.

Rodríguez explicó que Honduras, al ser un importador neto de petróleo y sus derivados, es particularmente vulnerable a las tensiones geopolíticas. “Dependemos de otros países; casi todo lo importamos. Situaciones como una guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán generan una onda de choque que, aunque ocurra a miles de kilómetros, impacta directa o indirectamente el bienestar de la población hondureña”, señaló.

Alzas

El economista detalló que el transporte público y privado funciona con combustibles importados, mientras que buena parte de la industria requiere derivados del petróleo para operar. Además, aproximadamente un 40 % de la matriz de generación eléctrica aún depende de combustibles como el búnker, lo que incrementa el riesgo de ajustes en la tarifa energética si el precio internacional del crudo continúa al alza.

De concretarse un encarecimiento sostenido del barril de petróleo, el efecto sería en cadena: mayores costos en el transporte de mercancías, incremento en los precios de los alimentos y posibles solicitudes de aumento en las tarifas del transporte interurbano. Incluso la producción agrícola podría resentirse, ya que insumos como los fertilizantes son importados y su precio está ligado a los costos logísticos y energéticos globales, proyectó el experto de la UNAH.

Rodríguez también advirtió sobre posibles alteraciones en el comercio marítimo internacional si el conflicto afecta rutas estratégicas, lo que encarecería los fletes y ralentizaría la llegada de mercancías. Aunque más del 80 % de las importaciones hondureñas provienen de Norteamérica, cualquier disrupción global termina reflejándose en los precios internos.

Remesas

Otro factor clave es la economía estadounidense. Honduras depende en gran medida de las remesas familiares enviadas desde Estados Unidos. Si la economía norteamericana se desacelera o la Reserva Federal decide elevar las tasas de interés en respuesta a la incertidumbre internacional, podrían encarecerse los préstamos externos y disminuir el flujo de divisas hacia el país, indicó el profesor de la Máxima Casa de Estudios.

No obstante, el académico subrayó que Honduras cuenta actualmente con una fortaleza importante: reservas internacionales netas superiores a los 10 mil millones de dólares, dejadas por el gobierno anterior, suficientes para cubrir alrededor de 6.3 meses de importaciones. Estas reservas, impulsadas en parte por el crecimiento de las remesas, que superaron los 10 mil millones de dólares el año anterior, brindan un colchón financiero ante eventuales presiones cambiarias.

Impacto

En el corto plazo, el impacto no sería inmediato, ya que el petróleo que ingresará al país en las próximas semanas fue negociado con anticipación. Sin embargo, si el conflicto se prolonga y el precio internacional del crudo se mantiene elevado, las nuevas compras reflejarán el aumento y comenzará a sentirse con mayor fuerza en la economía local.

Ante este panorama, Rodríguez plantea la necesidad de una vigilancia constante por parte del Gobierno y la posibilidad de aplicar subsidios selectivos dirigidos a sectores estratégicos, como pequeñas y medianas empresas productoras de alimentos y generadoras de empleo. “No se trata de subsidios generalizados, sino focalizados, que permitan sostener la actividad económica y proteger la seguridad alimentaria”, concluyó.

Inflación

Aunque el Banco Central de Honduras (BCH) proyecta una inflación anual del 4 %, con un margen de un punto porcentual hacia arriba o hacia abajo, Juan Umanzor, coordinador del Observatorio Económico de la Máxima Casa de Estudios, advirtió que, de prolongarse el conflicto, el país podría cerrar el año con niveles cercanos o incluso superiores al 5 % en algunos meses.

El economista recordó que, en lo que va del año, se han registrado incrementos semanales en los precios de los combustibles, tendencia que podría acelerarse por el conflicto en Medio Oriente. Este incremento se trasladaría gradualmente a otros bienes y servicios, elevando así el costo de vida para los hondureños.

Ante esta situación, Umanzor, al igual que Rodríguez, recomendó al Gobierno priorizar políticas de apoyo al sector agrícola, facilitando un mayor acceso al financiamiento y fortaleciendo las condiciones productivas del agro, que sería uno de los sectores más golpeados.