Con alta tecnología, calidez y compromiso, UNAH fortalece el diagnóstico oportuno de niños con cáncer
Fotos: Clarissa Donaire.

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Periodista: Elin Josué Rodríguez

#UnahHumanaeIncluyente no es un eslogan de alguna campaña institucional para el fortalecimiento de marca, es la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) poniendo sus mejores profesionales y equipo de última generación a disposición de los que más sufren, en este caso, los niños con cáncer.

Cada año, entre 250 y 300 niños son diagnosticados con cáncer en Honduras. Frente a esa realidad, la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), a través del Centro de Diagnóstico de Imágenes Biomédicas, Investigación y Rehabilitación (CDIBIR), pone al servicio de esta población tecnología de vanguardia, especialistas altamente capacitados y formación médica para contribuir a diagnósticos precisos y oportunos que pueden marcar la diferencia en el tratamiento de la enfermedad.

El cáncer infantil representa uno de los mayores desafíos para los sistemas de salud. Mientras que en los países con acceso oportuno al diagnóstico y tratamiento la supervivencia supera el 80 %, en naciones de ingresos medios y bajos las probabilidades disminuyen considerablemente debido a la detección tardía y a las limitaciones para acceder a estudios especializados.

Consciente de esta realidad, la Máxima Casa de Estudios ha consolidado al CDIBIR como un aliado estratégico de la Fundación Hondureña para el Niño con Cáncer, poniendo a disposición de los pacientes estudios de resonancia magnética de alta precisión que permiten a los médicos contar con información clave para establecer el tratamiento más adecuado.

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Equipo del CDIBIR junto a madres y niños con cáncer.

Tecnología y ciencia al servicio

Cada día, entre uno y dos niños con cáncer son atendidos en el CDIBIR mediante un resonador magnético III Tesla, un equipo cuya inversión supera los 100 millones de lempiras y que incorpora inteligencia artificial y software especializado para la evaluación de tumores. Esta tecnología, considerada una de las más avanzadas del país, ofrece imágenes de alta resolución que fortalecen la capacidad diagnóstica de los especialistas.

Sin embargo, detrás de cada estudio no solo existe tecnología de última generación, también hay un equipo multidisciplinario conformado por radiólogos, radiotecnólogos, personal técnico, docentes y estudiantes comprometidos con brindar una atención cálida, humana y de calidad a pacientes que enfrentan una de las enfermedades más complejas de la infancia.

La doctora Susy Handal, especialista en Radiología y una de las responsables del programa, explicó que el propósito de la universidad es poner su capacidad científica al servicio de la población.

"Para nosotros es un honor poder servir a la comunidad. Gracias al apoyo de las autoridades universitarias hemos podido poner nuevamente nuestros equipos al servicio de quienes más lo necesitan", expresó.

Asimismo, destacó que el convenio con la Fundación Hondureña para el Niño con Cáncer permite que los pacientes sean evaluados con el mejor equipo de resonancia magnética disponible en Honduras, ofreciendo estudios especializados de alta calidad a costos accesibles para las familias.

"El resonador III Tesla cuenta con inteligencia artificial y herramientas especializadas como espectroscopía y perfusión, que aportan información adicional sobre los tumores y permiten al médico tratante tomar decisiones con mayor precisión", explicó.

La atención a pacientes oncológicos no es nueva para el CDIBIR. Incluso durante la pandemia por COVID-19, cuando gran parte de los servicios hospitalarios concentraban sus esfuerzos en la emergencia sanitaria, el centro continuó realizando estudios tanto a niños con cáncer como a pacientes oncológicos adultos, conscientes de que enfermedades como esta no pueden esperar. 

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Génesis después de salir de la resonancia magnética.

Compromiso y humanismo

El funcionamiento del servicio también descansa sobre el compromiso del personal de radiología y radiotecnología. Gracias a la optimización de los procesos y al esfuerzo del equipo, el centro ha incrementado significativamente su capacidad de atención.

Mientras una jornada habitual permitiría realizar entre cuatro y cinco resonancias magnéticas, el CDIBIR logra efectuar hasta nueve estudios diarios, ampliando las oportunidades de atención para pacientes que requieren un diagnóstico oportuno.

El doctor Pedro Gómez resaltó que la rapidez con la que se obtiene un diagnóstico puede cambiar por completo el pronóstico de un paciente. "Imagínese un tumor cerebral que no sea tratado a tiempo; las repercusiones pueden ser muy graves para la calidad de vida. Por eso es indispensable realizar estos estudios oportunamente para iniciar el tratamiento correspondiente", señaló.

Además de brindar atención especializada, el CDIBIR cumple una importante misión académica, ya que estudiantes de Medicina y Radiotecnología realizan sus prácticas en un entorno donde aprenden el manejo de equipos de última generación y desarrollan competencias humanas esenciales para el ejercicio profesional.

Delia Enríquez, estudiante de quinto año de Medicina de la Universidad Católica de Honduras, considera que el contacto con pacientes pediátricos transforma la manera de comprender la profesión.

"Los niños son muy fuertes; nos enseñan valentía y resiliencia. Son nuestros mejores maestros. Además del aprendizaje técnico, aquí aprendemos empatía y el verdadero sentido del servicio", manifestó.

Esa visión también es compartida por los estudiantes de Radiotecnología, quienes participan en la atención de los pacientes bajo la supervisión de especialistas. Antes de cada estudio explican el procedimiento a los niños y a sus familias, generan confianza y procuran disminuir la ansiedad que puede producir una resonancia magnética, especialmente en pacientes pediátricos.

Para el radiotecnólogo y abogado Óscar Núñez, el componente humano es tan importante como la tecnología. "Tratamos de brindar un acompañamiento cercano porque sabemos que el cáncer representa un proceso difícil para las familias. Nuestro objetivo es que el paciente se sienta seguro y atendido con dignidad durante todo el procedimiento", indicó.

Testimonios

Al finalizar su estudio de resonancia magnética, Génesis Gabriela Sierra, de 15 años, expresó su agradecimiento por la atención recibida: "Gracias a la Fundación y a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras por ayudar a los niños con cáncer. Gracias a Dios van a seguir ayudando".

La madre de Génesis, Carolina Martínez, originaria de Las Lajas, Comayagua, comentó que su hija fue diagnosticada con meduloblastoma. Relató que lleva siete años acompañándola en este proceso y calificó como excelente la atención recibida: "Aquí nos trataron muy bien", afirmó.

María Elena Flores, madre de Asly Raquel Jiménez, diagnosticada con un tumor maligno en la fosa posterior, también destacó la calidad del servicio brindado por el personal del CDIBIR. "Es un excelente servicio el que nos han brindado. La tecnología y la calidad humana de sus profesionales nos han beneficiado mucho. Excelente trabajo", expresó.

Con infraestructura científica de alto nivel, personal altamente capacitado y una estrecha vinculación con instituciones que atienden el cáncer infantil, la UNAH demuestra que la universidad pública también salva vidas.