
Por: Marvin Soriano
La canícula de este año podría ser más intensa y prolongada en varias regiones de Honduras debido a la combinación del cambio climático y el fenómeno de El Niño, advirtió un especialista del Instituto Hondureño de Ciencias de la Tierra (Ihcit) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
La canícula es un período de disminución temporal de las lluvias, acompañado generalmente por un aumento de las temperaturas, que ocurre durante la estación lluviosa en Centroamérica. Aunque forma parte del comportamiento climático habitual, las condiciones atmosféricas actuales podrían intensificar sus efectos, especialmente en la zona sur del territorio nacional.
Josué Mejía, coordinador de Meteorología e investigador del Ihcit, adscrito a la Facultad de Ciencias de la UNAH, explicó que la canícula generalmente se presenta entre finales de julio e inicios de agosto, aunque puede comenzar desde la segunda o tercera semana de julio y extenderse hasta agosto, dependiendo de las condiciones climáticas de cada año.
"La canícula puede extenderse, volverse más intensa o ser más corta según las condiciones climáticas de cada año. Esto está muy relacionado con el fenómeno de El Niño", señaló el especialista.
Mejía indicó que el departamento de Choluteca registra históricamente las canículas más severas del país debido a sus características climáticas. En contraste, la región norte presenta una menor afectación gracias a la influencia de la cordillera Nombre de Dios, que favorece la formación de lluvias orográficas y contribuye a mantener las precipitaciones durante la temporada lluviosa.
Asimismo, explicó que la intensidad de este fenómeno varía según la ubicación geográfica y el relieve de cada región. Como ejemplo, mencionó que el centro-sur de Olancho suele experimentar una canícula más marcada que la zona norte del mismo departamento.
El investigador añadió que el cambio climático está modificando el comportamiento de este fenómeno. El incremento de las temperaturas favorece una mayor evaporación y evapotranspiración, lo que reduce la humedad disponible y puede prolongar los períodos secos.
A este escenario se suma la influencia del fenómeno de El Niño, que disminuye las precipitaciones y puede extender la duración de la canícula. De acuerdo con Mejía, el evento de El Niño registrado este año podría ubicarse entre los más intensos observados en los últimos 60 o 70 años, según los registros climáticos disponibles.
El especialista destacó que una canícula más prolongada puede afectar la producción agrícola, reducir la disponibilidad de agua e incrementar las temperaturas, por lo que recomendó a la población mantenerse informada a través de los pronósticos oficiales y adoptar medidas preventivas, especialmente en las zonas con mayor vulnerabilidad climática.



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