Seguridad alimentaria: Garantizar producción de granos básicos proponen expertos para tiempos de conflicto

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Periodista: Cristina Canahuati 

Ante una posible recesión económica mundial por el contexto geopolítico que provoca la guerra de Irán contra Estados Unidos y otros países, ¿se encuentra Honduras realmente preparado para vivir esta situación?, ¿tenemos la soberanía alimentaria necesaria para enfrentarla?

“Frente a un panorama sombrío de un año seco, la situación de Honduras es precaria ya que estas causas naturales disminuyen la producción agrícola del país y sumado a ello el conflicto de la guerra y el incremento de los precios de los combustibles que se presentan semanalmente incrementan los costos que repercuten en los precios de los granos básicos”, expresó Óscar Meza, doctor en Planificación del Desarrollo Rural y Gestión Sostenible de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras Campus Comayagua.

De la misma manera, se espera que este conflicto pueda resolverse en el corto plazo o de lo contrario, el panorama de la seguridad alimentaria en Honduras se volverá más difícil, porque la mayoría de alimentos que consumimos provienen de importaciones, como es el caso del maíz, en un 50 %, del arroz, en un 70 % y del trigo, granos cuyo precio subirá debido al aumento de los combustibles.

Para mitigar la crisis, el experto propone la posibilidad de incrementar las áreas de siembra en donde si los productores cuentan con los recursos suficientes pueden estimularse actividades de producción, pero para ello deben tomarse medidas desde el gobierno como el crédito agrícola y la disponibilidad de los insumos que presentarán un aumento de precio.

Meza advierte que es necesario que a nivel estratégico de gobierno se proteja el mercado nacional, ya que la inflación es causada principalmente por compras clandestinas donde almacenan, guardan y venden a altos precios en tiempos de escasez, siendo esta situación lo primero que el gobierno debe corregir para tener un mercado mejor controlado en medio de la crisis.

La otra propuesta del experto es que el gobierno se convierta en el gran comprador y establezca alianzas con la empresa privada para poder, de cierta manera, mantener los precios de los alimentos que el Estado compra a través del Banasupro y venderlos a precios razonables para la población, controlando el mercado interno.

Otra medida sería incrementar la capacidad productiva y facilitar a los productores los recursos financieros para iniciar la siembra de granos básicos y hortalizas. El académico comentó que otra cosa que se puede hacer es adelantarse en los mercados internacionales, logrando hacer contratos de compras en donde todavía se pueden conseguir los alimentos como el trigo, el maíz, el arroz y el frijol a precios razonables, haciendo desde ya los contratos para que estén disponibles en el mercado nacional.

El consumo nacional del frijol, según los datos de 2025, se encontraba alrededor de 3 millones de quintales por año, en el caso del arroz, 8 millones de quintales, y del maíz, alrededor de 10 millones de quintales de los cuales Honduras solo puede suplir entre un 40-50 % del consumo interno.

Banco de Semillas

Por otra parte, la UNAH en su Campus Atlántida cuenta con el segundo banco de semillas del país, el cual resguarda principalmente variedades de granos básicos como maíz, frijol, arroz en sus diversas variedades y otros productos como hortalizas que son parte fundamental de la dieta del hondureño.

“La relevancia que tiene la conservación de estas semillas radica es que en situaciones conflictivas o negativas internacionales, estas semillas no se pierdan por la falta del tiempo de cosecha, permitiendo no incrementar el precio de los insumos”, expresó el mexicano Marco Antonio Guzmán, subdirector académico de UNAH Campus Atlántida y uno de los fundadores del Banco de Semillas.

De esa manera manifestó que en una situación de crisis el Banco de semillas cuenta con ese respaldo y que podría incrementarse gradualmente para una posible distribución, en caso de ser necesario.

Guzmán indicó que debido a que este banco de semillas es también un centro de investigación, se realizan diversos procesos como el fitomejoramiento, que es una de las herramientas que contribuyen en mayor medida a lo relacionado con la seguridad alimentaria y la soberanía alimentaria, porque de esta manera el gobierno puede proporcionar a los productores la semilla necesaria para que se trabaje y se produzca, contribuyendo a que las especies locales puedan incrementar su potencial productivo.

Guzmán considera de mucha importancia el fitomejoramiento, pues a través de este método genético se logra que una variedad incremente su rendimiento, mejorando la producción o a través de otro método generando híbridos con máximo potencial de su rendimiento y productividad.

Finalmente, dijo que el Banco de Semillas contribuye a lograr un desarrollo sostenible, pues una parte de los proyectos que se tienen es para conservación, otra  se usa para distribución y otra para hacer fitomejoramiento en función del país.