Académicos proponen medidas ante el alza de los combustibles provocada por tensiones internacionales

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Periodista: Elin Josué Rodríguez

La escalada del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel podría tener efectos indirectos sobre economías altamente dependientes del petróleo importado, como Honduras. Ante la posibilidad de un aumento en los precios internacionales del crudo, académicos de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) plantean la necesidad de implementar un plan anticrisis que combine políticas energéticas, medidas de movilidad y protección a los ingresos de los hogares.

El economista Henry Rodríguez, exjefe del Departamento de Economía de la UNAH y asesor económico de la Rectoría, advirtió que el principal impacto para el país se daría por el encarecimiento del petróleo en los mercados internacionales. “Somos un país importador neto de combustibles; de ellos depende la generación de energía, el bienestar de los hogares y el movimiento de la industria. Por eso debemos tener un plan claro para enfrentar estos acontecimientos”, explicó.

Rodríguez fue del parecer que el incremento en el precio de los carburantes suele trasladarse rápidamente al costo de vida, especialmente en alimentos y productos básicos. En Honduras se consumen más de 20 millones de barriles de petróleo al año, lo que representa una factura cercana a 3,400 millones de dólares en importaciones, por lo que cualquier alza internacional implica una mayor salida de divisas.

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Gráfica del alza de la gasolina superior en las últimas ocho semanas, imagen realizada con Inteligencia Artificial

Propuestas

Entre las medidas que podrían formar parte de un plan anticrisis, el economista propone impulsar una política pública de uso racional de los combustibles, acompañada de campañas de educación dirigidas a la población. Según explicó, el parque vehicular del país cerró 2025 con aproximadamente 3.4 millones de unidades, con un crecimiento acelerado de motocicletas que incrementa la demanda de carburantes.

“El número de motocicletas está creciendo a un ritmo de 15 % anual y, en unos cuatro años, podría duplicar al de los automóviles. Eso significa más consumo de combustible y mayor presión sobre las ciudades”, indicó.

Rodríguez también sugirió analizar medidas de gestión del tráfico, como restricciones temporales de circulación o esquemas de movilidad que reduzcan la congestión urbana.

“Hay que generar una cultura del ahorro de combustible y revisar opciones como el ‘hoy no circula’, además de promover horarios laborales diferenciados para disminuir el congestionamiento en las principales ciudades”, planteó.

Otra de las recomendaciones apunta al teletrabajo o la implementación de horarios escalonados, con el objetivo de reducir los desplazamientos diarios y el consumo de carburantes. Paralelamente, Rodríguez subrayó la importancia de acelerar la transición energética del país, ya que cerca del 40 % de la generación eléctrica aún depende de plantas térmicas que utilizan búnker importado.

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Subsidios focalizados

Por su parte, Héctor Figueroa, director del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAH, señaló que las primeras medidas deben enfocarse en proteger el ingreso de los hogares y evitar que el aumento del combustible se traslade directamente al precio de los alimentos.

“Una de las primeras medidas es establecer subsidios focalizados al transporte público, al transporte de carga y al sector agrícola. Esto ayudaría a reforzar mecanismos de control de precios en los alimentos básicos y a amortiguar el impacto en el costo de vida”, explicó.

Figueroa añadió que las políticas de teletrabajo y teledocencia también podrían contribuir a reducir la movilidad en las ciudades; sin embargo, advirtió que el fortalecimiento del transporte público enfrenta obstáculos estructurales.

“Para que funcione de forma masiva debe ser eficiente y seguro, y en ese aspecto aún tenemos grandes desafíos”, señaló, al referirse a problemas como la inseguridad y la falta de educación vial.

Austeridad y protección laboral

Desde el ámbito laboral, Fernando Santos, coordinador de la Maestría en Derecho del Trabajo y Seguridad Social, indicó que las medidas anticrisis también deben contemplar políticas de austeridad y protección de los derechos laborales, evitando que la respuesta económica implique la reducción de garantías para los trabajadores.

El docente considera que el contexto también podría abrir oportunidades para repensar el modelo de transporte y promover alternativas menos dependientes de los hidrocarburos.

“Hay que potenciar servicios alternativos y pensar en sistemas de transporte más sostenibles, como el teleférico en ciudades con condiciones geográficas favorables”, afirmó.

Los especialistas coinciden en que Honduras necesita un plan integral de corto y mediano plazo que combine subsidios focalizados, reducción del consumo de combustibles, transición hacia energías renovables y políticas de movilidad más eficientes. Estas medidas, sostienen, permitirían mitigar el impacto económico de una eventual alza internacional del petróleo derivada de tensiones geopolíticas.