
Por: Esdras Díaz Madrid
En el marco de la Semana de la Paz, Interculturalidad y Derechos Humanos, organizada por la Facultad de Humanidades y Artes, el doctor Gerardo Ballesteros de León, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), planteó la necesidad de acercar el conocimiento académico a las comunidades afectadas por la violencia, la exclusión y la indiferencia social.
Lo anterior lo compartió en el taller “Derechos humanos y ciudadanía: herramientas para la defensa y promoción de la dignidad humana”, que impartió a estudiantes universitarios.
El académico destacó la importancia de que estudiantes de Humanidades, Artes, Arquitectura y Pedagogía comprendan cómo pueden contribuir, desde sus respectivas profesiones, a la defensa de la dignidad humana y a la construcción de sociedades más inclusivas.
Ballesteros de León advirtió sobre los desafíos que enfrenta América Latina, particularmente en sociedades marcadas por la polarización, donde, según señaló, se promueve “la fuerza desmedida y el encarcelamiento como imágenes de justicia”, una visión que, a su criterio, puede profundizar las divisiones sociales.
Al referirse a los modelos de seguridad y las políticas penitenciarias basadas en el encarcelamiento masivo, como el salvadoreño, cuestionó la idea de que la construcción de grandes complejos carcelarios y el castigo generalizado constituyan, por sí solos, respuestas efectivas a la delincuencia. También mencionó a las familias que reclaman por parientes que consideran inocentes y manifestó su expectativa de que las autoridades reconsideren estas políticas.
“Hay miles de familias que apelan porque su hijo, su hermano, su hermana no es ningún delincuente, pero en esta política penitenciaria arrasar con todo es la imagen de justicia y ahora está fracasando”, expresó el académico, quien abogó por alternativas que atiendan las causas sociales de la violencia y eviten profundizar la exclusión.

En ese sentido, sostuvo que las universidades deben establecer vínculos directos con los barrios y las colonias, especialmente con los sectores de bajos recursos y de clase media de los que provienen muchos estudiantes. Para ello, propuso promover iniciativas relacionadas con la música, el trabajo, la cultura, la comprensión y el contacto directo con las personas.
A su juicio, las instituciones de educación superior cuentan con las capacidades académicas y profesionales para impulsar proyectos junto a madres, niñas, niños y jóvenes que necesitan reconocimiento y oportunidades. Acercarse a estas poblaciones implica escuchar sus necesidades y demostrar, mediante acciones concretas, que no están abandonadas.
Otro de los ejes de su ponencia fue la necesidad de organizarse frente a la indiferencia social. El académico explicó que la polarización puede dividir a las personas entre víctimas y responsables, dejando al margen a quienes han sufrido la violencia y cuyas vidas han sido afectadas, por ello, consideró que no basta con debatir ideas desde los espacios académicos mientras persistan comunidades desatendidas.
“Humanicemos a las personas que están deshumanizadas, que están olvidadas y después de eso, regresemos a un debate público, a un debate político, a un debate jurídico... el tema es que no podemos ir a discutir ideas cuando allá atrás están abandonados. Vamos allá y con esa legitimidad vamos a construir algo diferente”, argumentó Ballesteros de León.
Finalmente, propuso conformar equipos interdisciplinarios con profesionales de Derecho, Arquitectura, Urbanismo, Pedagogía, Psicología, Artes y Ciencias Sociales, a fin de analizar los problemas desde distintas perspectivas y construir respuestas conjuntas. Para el académico, conocer directamente las necesidades de las comunidades y trabajar con las víctimas y los sobrevivientes permitiría a la Universidad regresar al debate público con propuestas sustentadas en la experiencia y el conocimiento científico.



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