¿El emprendedor nace o se hace?

 

 

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Rafael A. Núñez Solorzano-Profesor de Negocios y Emprendedor 

Este artículo aborda una pregunta compleja, relevante en negocios y otros campos, que ha intrigado a generaciones: ¿El emprendedor nace o se hace? Analicemos primero: ¿El emprendedor nace?

La idea de que el emprendedor nace se apoya en la idea de que el éxito empresarial requiere de cualidades innatas, como la tolerancia al riesgo, proactividad y la capacidad para identificar oportunidades. Algunos estudios indican que estos rasgos podrían ser hereditarios o influenciados por el ambiente familiar en la infancia, sugiriendo una predisposición natural hacia el emprendimiento.

Lo cierto es que el ser humano desde que nace tiene una naturaleza emprendedora, tal y como lo menciona el colega Coca Singh en el primer artículo: …emprender significa “encargarse de, ser el iniciador de algo, tomar el control de un proyecto, materializar lo que está escrito o un sueño llevarlo a la realidad…”. Eso mismo es lo que hacemos todos los seres humanos en nuestros primeros meses o años de vida, buscamos explorar y aprender, anhelando tocar todo a nuestro alcance e iniciar proyectos, sin embargo, el sistema nos condiciona a ser cautelosos y evitar riesgos, limitando nuestra inclinación natural hacia la curiosidad y el emprendimiento. 

Entonces podríamos concluir que, si todos traemos un ADN emprendedor al nacer, entonces el emprendedor NACE, pero analicemos la segunda teoría.

¿El emprendedor se hace?

La perspectiva de que el emprendedor se hace resalta la relevancia de educación, experiencia y aprendizaje continuo, argumentando que habilidades esenciales como planificación, gestión y liderazgo se pueden adquirir a través de la educación formal e informal, la mentoría y la experiencia. Esta visión sugiere que, a pesar de que algunos rasgos personales son útiles, el éxito en los negocios está al alcance de quienes estén dispuestos a esforzarse y aprender. 

En este artículo se introduce una tercera opción como respuesta a la pregunta inicial:

“La Teoría de la Sinergia Emprendedora”

Una tercera perspectiva que combina elementos de ambas visiones, aunque se considera que ciertos emprendedores tienen rasgos y habilidades innatas, también se puede asegurar que el éxito depende del desarrollo y refinamiento de habilidades a través de la educación y la experiencia. Esta perspectiva reconoce la importancia de un entorno de apoyo, acceso a recursos, y la capacidad para adaptarse y aprender de los fracasos como componentes clave del proceso emprendedor. 

Esta teoría comprueba una verdad que a través de nuestra experiencia durante varios años asesorando jóvenes hemos observado: “Un emprendedor viene al mundo con la pasión por innovar, pero se forja a través de la adquisición de las habilidades necesarias para triunfar.”

Compartimos para análisis y ejemplo el caso de dos emprendedores muy diferentes, uno que parece haber nacido para ser emprendedor y otro que claramente desarrolló sus habilidades a lo largo del tiempo:

Uno es un joven que, desde corta edad, mostró un interés y una aptitud excepcionales para la programación, quien, a los 12 años, creó su propio chat familiar (un sistema de mensajería instantánea), y más tarde en la universidad desarrollaría la versión inicial de la empresa que lo llevaría a ser uno de los empresarios más reconocidos del mundo.

El otro caso es el de una dama, quien en una etapa adulta enfrentó considerables desafíos personales y profesionales, estando desempleada y viviendo con ayudas del estado mientras criaba a su hija como madre soltera, escribió su primer libro en algunas cafeterías de Edimburgo y después de recibir numerosos rechazos de editoriales, logró conseguir que publicaran su primer obra, que la llevaría a convertirse en una de las autoras más vendidas del mundo a través de una serie de fantasías, ficción y aventuras para niños y jóvenes.

Espero puedan identificar de quienes se tratan estas historias, pero lo más importante es que ambas ilustran dos rutas hacia el éxito emprendedor: una basada en habilidades aparentemente innatas desde muy joven y la otra en la perseverancia y el desarrollo de habilidades. A pesar de sus diferentes trayectorias, ambos emprendedores compartían una pasión y dedicación hacia sus visiones, lo que subraya que, más allá de si las habilidades emprendedoras son innatas o adquiridas, la determinación, la pasión y la capacidad para superar obstáculos son esenciales para triunfar.

Si bien es cierto, podríamos decir que no hay una respuesta definitiva a si los emprendedores son innatos o aprendidos. Con certeza podemos indicar que tanto las características innatas como las como habilidades adquiridas son cruciales para el éxito del emprendimiento, por eso es necesario considerar la "Teoría de la Sinergia Emprendedora" como una respuesta que enfatiza la importancia de la combinación de habilidades y experiencias, que, junto a la educación y las oportunidades, pueden conducir al éxito y convertir sus proyectos De la Mente a la Acción.

“Lo que realmente importa es que cada día seas más sabio y que aumentes tus conocimientos, aunque tengas que vender todo lo que poseas.”