Su herencia fue el estudio, conoce la historia de la pedagoga Juana Rodríguez
Licenciada Juana Rodríguez, docente de Pedagogía.

San Pedro Sula. Nadie triunfa sin esfuerzo, quienes lo logran deben su éxito a la perseverancia, así reza una frase del filósofo indio Ramana Maharshi, y no cabe duda, que se acopla muy bien con la historia de nuestro Puma de la Semana.

En esta edición, el departamento de Comunicaciones de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula (UNAH-VS), te presenta la vida de la licenciada en Pedagogía Juana Rosa Rodríguez Mendoza, quien es sinónimo de paciencia, esfuerzo y tenacidad.

Cien por ciento patepluma es como ella se presenta, por el amor que le guarda a Santa Bárbara, conocida como la tierra del junco y el café. Nació en una aldea del municipio Nuevo Celilac de este departamento, el 22 de abril de 1974. Tiene 7 hermanos y es la quinta hija del matrimonio de Cruz Rodríguez y Delia Mendoza.

La licenciada Rodríguez está casada y es madre de dos bendiciones como ella dice, Andrea de 19 años y Andrés de 9.

Éxodo Rural

A pesar de solo haber cursado primer grado, el señor Cruz Rodríguez era un hombre visionario, siempre les repetía a sus hijos que el estudio era la herencia que les dejaría, y que no se quedarían cerca, estudiarían en San Pedro Sula.

Cuando tenía 13 años, la joven Juana y uno de sus hermanos salieron del pueblo. Su padre, los llevó al barrio Suyapa de esta ciudad a vivir con unas primas de él, y los matriculó en el Instituto José Trinidad Reyes.

“Salir del aldea cuesta, porque uno se enamora de su tierra, pero mi padre era el bastón para que saliéramos y nos preparáramos, siempre le decía a mi madre, Delia, ¿qué quiere usted, que le amueble la casa o que nuestros hijos se preparen?, moriremos un día y algo tenemos que dejarles”, recordó con nostalgia la licenciada.

Convertirse en pedagoga no fue fácil para la santabarbarense, ya que en San Pedro Sula no existía Magisterio, por lo cual estudió Comercio, esa carrera le permitió trabajar en una cooperativa y en un negocio familiar encargándose de la contabilidad.

Continuando sueños

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Con el objetivo de seguir preparándose profesionalmente, en el año 2000 se matriculó en UNAH-VS, una vez más tenía el deseo de convertirse en maestra, pero no se atrevió a matricularse en Pedagogía, porque consideraba que no tenía la base para la carrera y opto por Administración de Empresas.

Asistir a sus clases era difícil, ya que su horario laboral se extendía, lo cual la obligó a cancelar sus clases. Además, se le complicaba entender las clases de matemáticas de la carrera, y dijo que eso no era para ella, que lo suyo era la pedagogía.

Triste porque no podía continuar sus estudios, su amiga Georgina Lemus le comento que existían dos plazas vacantes en Recursos Humanos de UNAH en el Valle de Sula y la animó a concursar, recordándole, que lo que ella más deseaba era continuar estudiando, y que trabajando en la Universidad sería más fácil.

Decidió concursar, el cargo era para supervisar docentes, una semana después la citaron para notificarle que había sido seleccionada para el puesto. “Recuerdo que el Abogado Aris Alvarenga estaba allí, me dio la bienvenida y una inducción. Me llevó por toda la Universidad para que conociera los departamentos y autoridades”, comentó Rodríguez.

Una vez allí, retomó sus estudios y realizó el cambio de carrera a Pedagogía, reafirmando que era lo suyo. En el 2010 finalmente obtuvo su título universitario, y la coordinadora de los Telecentros de UNAH-VS le pidió ayuda para impartir una clase en línea. Ella lo hacía después de su jornada laboral en Recursos Humanos.

“La licenciada Juana es una persona y profesional íntegra, responsable, entregada, leal y un ejemplo a seguir”, destacó el licenciado Hernán Corrales, compañero y amigo de la licenciada Rodríguez.

El esfuerzo vale la pena

Las oportunidades de aprender más le seguían llegando, le asignaron la coordinación de capacitaciones para personal administrativo y de servicio, y después obtuvo un puesto en efectividad laboral.

De igual forma, colaboraba impartiendo una clase virtual y otra presencial. En el 2014 le notificaron que pasaría a ser docente de pedagogía, durante el proceso recibió el apoyo de muchos compañeros.

“A la licenciada Juana Rodríguez la conozco de hace muchos años, es una compañera que se ha destacado por ser solidaria y dedicada a su hogar y trabajo. Su mayor sacrificio fue lograr graduarse y convertirse en docente, pero luchó y perseveró. Además, goza de la simpatía de toda la comunidad universitaria”, expresó el Abogado Aris Alvarenga.

Para la licenciada, este centro de estudios es el la Institución que la formó en lo laboral y académico. “Tengo mucho que agradecer, me regaló la primera carrera, ingresar como estudiante y luego como empleada, es una bendición”, afirmó.

Tristes recuerdos

La muerte de su padre y la enfermedad de su madre es lo más difícil que le ha tocado vivir a la profesora. En 1990 mientras cursaba noveno grado, su padre falleció a causa de un accidente automovilístico.

“Me rehusaba aceptarlo porque era un hombre sano y activo, su muerte me afectó tanto que no pude llorar durante el velorio. Mi maestra de estudios sociales notó que mis notas decayeron y me dijo que me entendía, pero que la vida continuaba, que lo que mi padre quería era que saliera adelante, y que recordará que aún tenía una madre por quien velar”, rememoró  la orgullosa hija del matrimonio Rodríguez Mendoza.

Actualmente su madre radica en Estados Unidos junto a su hermana mayor. La señora Delia padece la enfermedad que borra los recuerdos; Alzheimer, por lo que requiere un cuidado de 24 horas al día.

Esta situación es triste para la educadora y su familia, porque su madre no los reconoce, además luchan con la distancia que los separa.

La docencia para la maestra Juana Rosa Mendoza va más allá de impartir una cátedra. Ella busca acercarse a los estudiantes, escucharlos y aconsejarlos. Es alguien que entiende muy bien a los alumnos debido a las circunstancias vividas, que al final son las que nos dotan de paciencia y perseverancia para seguir adelante.

 

Escrito por: Ariela Castro