Entre proteínas, fórmulas y aulas, la trayectoria de una docente que convirtió la química en humanidad

Redacción por: Comunicación Campus El Paraíso

Después de más de una década formando generaciones en UNAH Campus El Paraíso, la Dra. Alba Osorto cerró su etapa como docente universitaria para iniciar un nuevo capítulo tras su jubilación, dejando atrás aulas llenas de fórmulas, pero sobre todo, de historias y acompañamiento.

Doctora en Química y Farmacia, Alba Osorto llegó a nuestro Campus El Paraíso un 4 de febrero de 2008. Desde entonces, su nombre quedó ligado a generaciones de estudiantes que encontraron en ella no solo a una profesora apasionada por su disciplina, sino a una persona genuinamente interesada en quienes tenía frente a sí. Su vocación por la docencia nació mucho antes del aula universitaria. Proveniente de una familia de cinco hermanos, todos maestros, fue testigo desde pequeña de prácticas pedagógicas y materiales didácticos que despertaron en ella el amor por enseñar. Aunque inicialmente su familia deseaba que siguiera otro camino, logró abrirse paso hacia el magisterio, convencida de que enseñar no era solo una profesión, sino una forma de vida.

Para la Dra. Osorto, formar parte de la UNAH Universidad Nacional Autónoma de Honduras ha sido un privilegio. Haber sido estudiante de la máxima casa de estudios y luego convertirse en docente representó una de las experiencias más significativas de su vida profesional. Desde el primer día, dejó claro a sus alumnos que la docencia era aquello que la apasionaba, una labor que asumía con responsabilidad, consciente del impacto que un docente puede tener, para bien o para mal, en la vida de un estudiante.

En ese camino surgieron momentos que hoy forman parte de la memoria del campus. Estudiantes que llegaron con temor a la química y terminaron descubriendo una clase accesible; jóvenes madres que, en medio de exámenes, necesitaron apoyo para continuar; bebés que fueron cargados, entretenidos o cuidados mientras una alumna concluía su evaluación. Gestos sencillos que hablan de una forma de enseñar centrada en la persona. Antes de la pandemia, cada lunes iniciaba sus clases con una lectura motivacional. Historias breves que, según recuerdan antiguos alumnos, se convirtieron en impulso en momentos importantes de sus vidas. Esa cercanía le valió, incluso, el apodo de “la doctora corazón”, un reconocimiento espontáneo que resume su manera de ejercer la docencia.

Hoy, al cerrar esta etapa, se despide con la tranquilidad de haber sido coherente con sus principios y con su manera de actuar. Convencida de haber inspirado a estudiantes y colegas a dar lo mejor de sí, deja un mensaje claro para las nuevas generaciones, enamorarse de lo que hacen, respetar el tiempo y la dignidad de los estudiantes, seguir aprendiendo, interesarse genuinamente por las personas y ejercer la docencia con ética y compromiso.     

Agradecida con Dios, con la institución, con sus compañeros y, de manera especial, con sus alumnos, a quienes llama los hijos que le fueron encomendados, la Dra. Alba Osorto se va llevando consigo innumerables historias. UNAH Campus El Paraíso no solo despide a una doctora en Química y Farmacia, sino a una educadora que entendió que enseñar también es escuchar, cuidar y acompañar. Su legado permanecerá en cada estudiante que aprendió química, pero también en quienes aprendieron a confiar, a perseverar y a creer en sí mismos.

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